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Volver a la autoescuela

Pocos son los conductores que aprovechan, todavía, el verano para ponerse al día en las deficiencias que tienen a la hora de conducir, ya que para sacarse el permiso, generalmente se busca la superación del examen y no el dominio del vehículo o la comprensión de los peligros que hay que afrontar en las vías públicas.

En verano hay muchas opciones de ocio para aprender a conducir: pero de verdad. Desde cursos para aprovechar la conducción ecológica con el menor gasto en combustible; conducción todoterreno; mantenimiento del coche; situaciones extremas; seguridad vial y un sin fin de opciones, desde campamentos a universidades de verano. Es una opción de turismo veraniego, que ha comenzado a desarrollarse, tal y como hoy en día se expande el turismo rural.

Sin embargo, se trata solo de una parte de la reeducación necesaria para reducir las muertes en carretera, que nos sitúan como país en cabeza de Europa. Pero todos somos conscientes, que reeducar implica que previamente se ha educado. En nuestro sistema actual de formación de conductores, el objetivo se centra en la memorización de conocimientos y la adquisición de habilidades, dejando de lado el tema de adquirir actitudes y valores, es decir que no se tiene en cuenta la Educación Vial del conductor.

Y en este aspecto, consideramos que los profesores de autoescuela tienen un amplio papel que jugar, porque es el colectivo más preparado para transmitir, no sólo los conocimientos técnicos, sino los peligros que la falta de valores ante el volante pueden suponer para el propio conductor, pero sobre todo para el resto de la sociedad.

Los profesores de las autoescuelas, ya están dando el “do de pecho” en los cursos de reeducación en las comunidades autónomas, al menos en la mayoría, porque es el único colectivo que puede desarrollar este papel con la dignidad necesaria.

También es necesario ponderar el valor de las cátedras de seguridad vial, cada vez más numerosas. Sus estudios, las aportaciones al conocimiento de la accidentalidad son de un valor incalculable para todos los sujetos implicados en la labor de acabar con los accidentes de tráfico.

El actual modelo de formación, el impartido en las autoescuelas, que cumplen, salvo horrorosas excepciones, con las exigencias que les demanda la Administración, no parece el más adecuado a la vista de las estadísticas oficiales, puesto que los periodos de permanencia en los centros resultan insuficientes para formar conductores de “calidad” y además, no se priman los contenidos de formación en lo concerniente a la educación' y “prevención”. El objetivo y fin principal es obtener el permiso de conducir en el mínimo tiempo y en la casi totalidad de los casos bajo la presión de los aspirantes a conductor, que quieren obtenerlo lo antes y los más barato posible.

El verano es un buen momento para buscar soluciones a esas carencias que todos sabemos que nos acompañan a la hora de de conducir, porque nuestra vida puede depender de esos conocimientos, ante un reventón, un encuentro frontal o un desfallecimiento por el calor.

Lo más importante, no obstante es ir y volver a casa en cada viaje. Algo, que desgradaciadamente para muchos será un imposible.

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20-JULIO-2007