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Los derechos de propiedad industrial y, especialmente, las patentes, son un elemento clave en la estrategia comercial de cualquier empresa que desarrolle una tecnología y la ponga en el mercado, nacional o extranjero. Los avances en el comercio mundial han multiplicado el número de operaciones, tanto domésticas como transfronterizas, pero también el de litigios que, en el caso de las patentes, suelen tener un alto coste. De ahí la necesidad de contar con mecanismos de protección eficaces, en caso de conflictos o violación de acuerdos relativos a estos derechos.
La práctica viene demostrando que el recurso a los Tribunales de Justicia para solucionar este tipo de controversias presenta claros inconvenientes: suele resultar no sólo caro, sino también lento, y, sobre todo, faltan jueces especializados en una materia tan compleja. La solución a los problemas derivados de la judicialización de las disputas de patentes pasa, en primer lugar, por la prevención, tratando de minimizar las controversias mediante la redacción de cláusulas contractuales que protejan suficientemente los intereses de las partes, o la realización de búsquedas previas en el estado de la técnica, pero también por el recurso a métodos de solución de conflictos más adecuados, como el arbitraje, que ofrece un ahorro de tiempo y dinero, un amplio conocimiento de la materia por parte de los árbitros, un mayor control del procedimiento por las partes que puede favorecer el consenso y acercamiento de posturas, y el pleno reconocimiento jurídico de la fuerza vinculante del laudo arbitral.
Con el fin de profundizar en el conocimiento de esta figura, la Fundación José Pons organiza esta Jornada, en la que se tratarán cuestiones prácticas, como los supuestos en los que es más conveniente acudir a esta vía; jurídicas como la arbitrabilidad, o consejos sobre redacción de cláusulas; procesales, y técnicas, como el papel de los peritos en el procedimiento arbitral.
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